Excitante al tacto: Tabúes, risas y teatro

Por: Dafne Gallardo

Cotidianamente, no es usual escuchar a las personas preguntarse: ¿por qué el creador de Corn Flakes creía que su producto era capaz de evitar la urgencia de masturbarse?, o ¿Cómo fue que durante la Gran Guerra, el capitán Mansfield Smith-Cumming descubrió que el semen podía usarse para sustituir la tinta invisible?, o ¿realmente es cierto que Shakespeare utilizó en sus obras 45 sinónimos del pene?

A pesar de ser datos bastante interesantes, casi nadie se los cuestiona. Tal vez, se deba a que tocar ese tipo de temas siempre ha sido foco de muchas controversias.

Mismas que nos han llevado a recluir esa información y considerarla como tabú. Es bien sabido que el ser humano tiene una atracción natural a lo prohibido. 

Por lo tanto, en diversas ocasiones la censura de esos tabúes ha potencializado la necesidad de exponerlos ante el mundo, incluso a través del arte. Desde épocas antiguas, hasta nuestra contemporaneidad, varios artistas han estigmatizado por medio de sus obras, el morbo con el que se percibe a la sexualidad.

Piezas artísticas que ejemplifican lo anterior podrían ser: en la literatura, Sexus (1949), de Henry Miller. Ya que, en sus narraciones libres de prejuicios, aborda esta temática polémica con una significativa dignidad literaria. En la música, El Árbol de la Noche Triste (2003) de Mago de Oz, pues representa satíricamente hechos históricos y erotismo. En el teatro, Monólogos de la vagina (1996), de Eve Ensler, y Penelogías “La Antología del Pene” (2012), de Luis Miguel Valles.

De estas dos últimas obras, se inspira Sexos en Guerra (2019), una historia original de Guillermo Archer. La cual, rescata lo mejor de ambas puestas en escena y con ayuda de distintos relatos, narrados por los propios actores, ostenta la sexualidad, sus tabúes y la igualdad de género. De acuerdo a los intérpretes, no hay por qué no gozar libremente de la sexualidad, sobre todo porque es una parte inherente al ser humano. Disfrutar, sin menoscabo de nuestras mundanas cualidades, es parte natural de la vida y por lo mismo, debería ser normal hablar abiertamente de ellas.

La manera en la que el autor aterriza al micro teatro, los argumentos expuestos en su obra, intenta romper con todas aquellas falsas creencias que hemos aprendido a lo largo de los años. Pretende propiciar en los espectadores una forma más crítica de pensar y evaluar los contenidos que involucren una carga sexual. Archer, se sirve del peculiar estilo en el que Petit Teatro exhibe sus obras. Pues al ser más íntimas e interactivas con el público, facilita la asimilación de los temas evidenciados en cada presentación. Dándoles un toque especial, que sumado a una ingeniosa mezcla de supersticiones y comedia. Sin duda dan la combinación perfecta.

Personalmente, considero que es una muy buena obra. La recomiendo bastante, pues más allá de ser solo un espectáculo para pasarla bien, capta la atención de los espectadores y los mantiene a la espera de las siguientes escenas, su duración es muy cómoda e informa de una temática relevante. Está hecha a la medida para aquellos que están interesados por el contenido o simplemente quieren ampliar sus horizontes y dejar de avergonzarse al escuchar nombrar al “pene” o la “vagina”.

“El sexo es una de las nueve razones para la reencarnación... las otras ocho no son importantes”. (Miller, 1949). Sexos en Guerra es una de las razones para liberarte de las falacias sexuales, las otras, según la audiencia... no son tan excitantes.

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