OLA DANESA ¿UNA NUEVA FORMA DE HACER CINE? HABLEMOS DEL DOGMA 95

Por: Michelle López Ramírez
Hollywood por muchos años fue la cuna de prodigiosos directores y guionistas, su auge que en un principio parecía inamovible ha comenzado a perecer y el público harto de su letargo pide, ahora más que nunca, un cambio en el séptimo arte. En su proceso de evolución, algunos movimientos surgieron como una crítica al mainstream y un intento por salvar al cine independiente. El Dogma 95 nació de la mente de dos daneses cansados de la sistematización y artificialidad que predominaba en la industria y que había hecho del arte un simple producto comercial. El objetivo del movimiento era mostrar el aquí y ahora, consistía en hacer cine sin tapujos ni adornos, el resultado debía ser lo más natural posible por lo que el trabajo post producción era casi inexistente. ¿Quién le pone dogma a un movimiento que busca romper el status quo? Aunque podría parecer una incongruencia, fue pensado de forma irónica por Lars Von Trier y Thomas Vinterberg, quienes en su excentricidad establecieron normas para que una película pudiera ser considerada parte del Dogma 95, a continuación enlistare algunos de los requerimientos: ▪ Las locaciones tienen que ser reales ▪ No se puede editar el audio ni sobreponer música ▪ Solo usar cámara en mano ▪ Las películas deben ser a color y con luz natural ▪ Sin efectos especiales ni filtros ▪ No debe haber armas ▪ Linealidad en tiempo y espacio ▪ No se admiten películas de género ▪ Formato de 35 mm ▪ El nombre del director no debe aparecer en los créditos La Celebración fue la primer película en reunir dichas características, y ¿Cómo no hacerlo si el director era la misma persona que las había creado en primer lugar? Vinterberg nos muestra un drama perturbador en el que los secretos de familia salen a relucir en una fiesta de cumpleaños. Sinceramente, no me sorprendió que la trama principal girara en torno a la pedofilia, pues él y Von Trier son conocidos por incluir en sus trabajos temáticas controversiales. Lejos de caer en el morbo logró transmitirnos el dolor y la desesperación del protagonista, pues todas las acciones llevadas a cabo por los personajes son algo que pasaría en la vida real, caso contrario en Los idiotas, película de Von Trier estrenada en el mismo año, que presenta a un grupo de adultos fingiendo tener retraso mental por diversión, no digo que sea una mala película, pero hay más de una escena sexual innecesaria que bien pudo ser eliminada y no afectar al dogma en absoluto. Pese a que en un principio fue considerado un movimiento, von Trier y Vinterberg dieron por acabado el dogma después de 35 películas en 2002, pues las limitantes que se habían autoimpuesto no les permitían continuar con sus proyectos personales. De esta manera, el Dogma 95 pasaría a ser una ola por el corto periodo de tiempo en el que estuvo vigente, asemejándose a la ola francesa de los 50, Nouvelle Vague. En mi calidad de estudiante admito que hacer una película con los lineamientos del Dogma 95 es muy tentador, pues no requiere de un gran presupuesto ni de un equipo profesional. Lejos de lo que nos han hecho creer, hacer cine no tiene porque ser tan caro y no siempre debe suponer una actividad comercial.

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