Trabajo necesario, cartera recuperada

Por: Mónica Rodríguez Rojas

Inicialmente, las personas crecemos con ilusiones: “La vida adulta me dará libertad”, “cuando sea grande yo seré...”, “tendré mucho dinero para poder mantener a todos”, “me iré de casa a los 18 y haré lo que yo quiera” o “nunca haré eso porque seré millonario”. Todos tuvimos sueños y esperanza, nunca fueron visualizadas como aspiraciones o metas a cumplir, son ahora palabras vacías de niños y niñas pequeños deseando tener más de lo que tienen.

No soy tan diferente, nadie es diferente de nadie, me llevo cuatro días pensando qué tipo de columna escribiría, no estaba definida y hablar de sanación o de consejos de vida, me parece trillado. Errores. Entiendo de errores y negativas humanas. Conformista y tener necesidad que cumplir en lugar de buscar algo mejor, variar entre lo que es bueno y en lo que me rinde.

Todas las mañanas despertar a las 4 de la mañana como cualquier persona considerada “asalariada”, salir con prisa de casa porque el transporte tarda alrededor de una hora en llegar a una oficina con el fin de escuchar al menos 50 personas por piso hablar y discutir, ser escurridizas y labiosas. Tonos graves, agudos, agresivos, pasivos incluso tonos perdidos entre el bullicio; colocarse una diadema con micrófono y dar inicio a una voz falsa de 4 horas tal vez como algún valiente, 10 horas con sólo 40 minutos de descanso.

¿Necesidad o conformismo? Necesidad, siempre necesidad. Siempre es cumplir con aquello que llamamos “responsabilidades de adultos”, gastos a cubrir: pagar una manutención, demostrar que puedes solventarte, hacerle cara a la vida adulta, estar ahí como segundo trabajo.

“Por tu seguridad”... No existe una seguridad si únicamente escuchas insultos y malos tratos aún si te mencionan que entienden tu trabajo.

Estar sentado frente a una pantalla, con un sistema a seguir, guardar un dato y procurar no errar al anotarlo o copiarlo, no es entender al escuchar propuestas indecentes y ser tú quien recibe la sanción por cobrar, por No hacer tu trabajo. Insultos que corresponden a una empresa que no tiene más misión que recuperar una cartera. Maldiciones que deberían ser argumentos reales y no palabras escondiendo blasfemias.

Ser un operador telefónico debería tener más impacto, más entendimiento y sentido, menos prejuicios...

Con la seguridad de esta primera grabación...

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